«Madama Butterfly» ha agotado localidades con los debuts de Patricia Racette y Amarilli Nizza, mientras el Gran Teatre presenta el patronato artístico de su US Foundation

Aunque el ERE temporal que en septiembre afectará a los trabajadores del Gran Teatre del Liceu barcelonés empaña estos últimos días laborales antes de las vacaciones, lo cierto es que la temporada liceísta se despide con dos buenas noticias: con el teatro lleno en las funciones veraniegas, fuera de abono, de «Madama Butterfly», que estará en cartelera hasta el próximo lunes, y con el flamante patronato artístico honorífico de la Liceu Barcelona Opera House US Foundation.

A pesar del ERE, la filial estadounidense del teatro comenzará en septiembre sus actividades en Nueva York. Según informa el coliseo, ya se cuenta con el apoyo de personalidades del canto como Fiorenza Cossotto, Renata Scotto, Dolora Zajick, Mirella Freni, Sondra Radvanovsky, Rolando Villazón, Roberto Alagna, José Carreras, Juan Pons, Bejun Mehta y Marilyn Horne, un plantel de absoluta excelencia que se presenta como un jugoso aperitivo a la labor de captación de fondos que la fundación realizará en América.

En cuanto a las funciones de «Madama Butterfly», el apoyo del público -en su mayoría novatos del mundo de la lírica- ha sido determinante en el éxito de una iniciativa que el próximo verano no se podrá repetir debido al ya citado ERE temporal y que también afectará a ese período del curso 2013-14.

El debut de dos grandes defensoras del personaje protagonista, la estadounidense Patricia Racette y la italiana Amarilli Nizza, dejaron muy alto el pabellón lírico, la primera de ellas con un fraseo de gran clase y la segunda con un canto emocionante y sincero. A ambas sopranos las secundó un valioso equipo de profesionales capitaneados desde el podio por Daniele Callegari en la complicada puesta en escena de Moshe Leiser y Patrice Caurier que atenta contra el equilibrio foso-escenario al no contar con una escenografía que ayude en la proyección de las voces. Racette se apoyó en el Pinkerton elegante y discreto de Stefano Secco, junto al aristocrático y bien empastado Sharpless de Fabio Capitanucci y a la revelación del reparto: la Suzuki de Marie-Nicole Lemieux. Amarilli Nizza contó con un espectacular Roberto Aronica, de voz amplia, viril, plena, sobrada, quien compartió escenario con un Sharpless muy bien cantado por Carlos Bergasa y por la convincente Suzuki de Gemma Coma-Alabert.

pablo meléndez-haddad / barcelona
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